El huracán Beryl se convirtió en el primer huracán de categoría 5 registrado en la cuenca atlántica, causando severos daños en el Caribe. Por su parte, los huracanes Helene y Milton ocasionaron estragos catastróficos en Estados Unidos. En el Pacífico oriental, el huracán John generó inundaciones mortales y prolongadas en el estado mexicano de Guerrero.
Como parte del protocolo de la OMM, los nombres de huracanes particularmente destructivos son retirados para evitar sensibilidades en futuras temporadas. En su lugar, se han designado los nombres Brianna, Holly y Miguel para la cuenca del Atlántico, y Jake para el Pacífico oriental.
Las listas de nombres de huracanes, supervisadas por la OMM, se reutilizan cada seis años, a menos que una tormenta haya causado un impacto tan devastador que justifique su retiro. Este sistema contribuye a una mejor comunicación de alertas y ayuda a alertar a la población sobre riesgos potencialmente mortales.




