Texas, EE. UU. – Equipos de rescate continúan revisando montañas de escombros y adentrándose en ríos crecidos en la búsqueda de víctimas tras las catastróficas inundaciones que azotaron el estado de Texas el pasado fin de semana y que, hasta el momento, han cobrado la vida de al menos 91 personas.
Entre las víctimas se encuentran más de dos docenas de niñas y consejeros del Camp Mystic, un campamento cristiano ubicado en el condado de Kerr, donde ocurrió la mayoría de las muertes. La tragedia ha estremecido a la comunidad local, mientras familiares han comenzado a identificar públicamente a sus seres queridos en medios estadounidenses.

Durante una conferencia de prensa la mañana de este lunes, Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, confirmó la cifra actualizada de fallecidos. “Se han perdido 91 almas inocentes”, expresó al leer el reporte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Añadió que “todos en la Casa Blanca, incluyendo al presidente de los Estados Unidos, están orando por los familiares y amigos de las víctimas durante estos momentos inimaginables”.
Las intensas lluvias provocaron desbordamientos de ríos, deslaves y daños severos a la infraestructura en distintas regiones del estado. Las labores de rescate y evaluación de daños siguen en curso con el apoyo de cuerpos federales y estatales.
Las autoridades han pedido a la población permanecer alerta y seguir las recomendaciones oficiales ante la posibilidad de nuevas precipitaciones en los próximos días.

