CIUDAD DE MÉXICO.- El Partido Acción Nacional (PAN) ha puesto fin a su polémica alianza con el Partido Revolucionario Institucional (PRI), iniciando un agresivo proceso de “borrón y cuenta nueva” que incluye un relanzamiento de imagen.

Un Adiós con Matices: ¿Ruptura Real?
El anuncio de la dirigencia del PAN no ha convencido a todos. Si bien la estrategia es clara —”reconciliarse con la sociedad” y “encabezar sus causas”—, la ruptura con el PRI luce más estratégica que total. Fuentes cercanas al priismo aseguran que el quiebre podría ser meramente “de fachada”, previendo que la coalición siga operando “por debajo de la mesa”, especialmente en pactos locales de alto valor como Coahuila o las negociaciones para Nuevo León en 2027.



La Crisis de Identidad y la Búsqueda de un Nuevo Rumbo
La decisión del PAN es un reconocimiento tácito de que la alianza con el PRI fue un lastre electoral. Para recuperar credibilidad, el partido ha anunciado una “pausa para reflexionar” sobre sus aciertos y, más importante, sus equívocos.
- Nuevo Objetivo: El PAN mira ahora hacia Movimiento Ciudadano (MC), buscando un nuevo socio para la oposición.
- Estrategia “Morena Lite”: Entre las novedades, el partido de derecha coquetea con la idea de adoptar tácticas de la 4T, como la elección de candidatos a través de encuestas, en un intento por legitimar sus procesos internos.
El Veredicto de la Oposición
La respuesta de otros actores políticos no se ha hecho esperar. Líderes de Morena, como Claudia Sheinbaum, han desestimado el esfuerzo. “Todos representan lo mismo, no importa cuántas veces se cambien el logo o el nombre,” sentenció la morenista, minimizando la maniobra como un simple maquillaje.
La gran pregunta que queda en el aire es si este cambio de imagen es una genuina reinvención para el PAN o si se trata solo de un teatro político diseñado para seducir a un electorado escéptico antes del próximo ciclo electoral.

