En la madrugada del 3 de enero de 2026, una operación militar estadounidense en Caracas culminó con la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, en un hecho que sacude el escenario político de América Latina.
La acción fue ejecutada por fuerzas especiales de Estados Unidos, en un operativo que incluyó ataques de precisión y una incursión rápida en el corazón del poder venezolano. La captura se produjo horas después de que Maduro sostuviera un encuentro con una delegación oficial de China, encabezada por el enviado especial Qiu Xiaoqi, para fortalecer la cooperación bilateral.
Funcionarios estadounidenses aseguran que la intervención no fue casual, ya que Maduro buscaba consolidar apoyos internacionales frente a las sanciones de Washington.

⚖️ Cargos y reacción internacional
La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, informó que tanto Maduro como Flores han sido formalmente acusados en el Distrito Sur de Nueva York por delitos graves que incluyen:
- Conspiración de narcoterrorismo
- Conspiración para importar cocaína
- Posesión de armas automáticas y artefactos destructivos
- Conspiración para poseer armamento contra Estados Unidos
Bondi afirmó que enfrentarán la justicia estadounidense, y destacó el liderazgo del presidente Donald Trump y la eficacia militar en la operación.
📉 Un antes y un después para Venezuela
La detención no solo tiene consecuencias judiciales, sino que abre un nuevo capítulo político en Venezuela. La ausencia de Maduro deja un vacío de poder que ha desatado reacciones diversas: mientras figuras afines al chavismo llaman a resistir, la oposición y varios gobiernos internacionales ven este giro como una oportunidad hacia la transición.
El traslado de los capturados se habría realizado inicialmente a bordo de un buque militar, camino a su llegada a tribunales en Estados Unidos, marcando un punto de inflexión en las relaciones entre Caracas y Washington.

