En Coscomatepec, el respeto al reglamento de tránsito, a la civilidad y al derecho al espacio público enfrenta una de sus mayores pruebas: vehículos estacionados sobre banquetas se han vuelto una escena cotidiana. Durante este lunes, a través del grupo de WhatsApp de COSCOFM, ciudadanos compartieron múltiples imágenes de transportes rurales y autos particulares ocupando aceras, una conducta que ya no es excepcional, sino frecuente y visible casi todos los días.
El problema rebasa a la autoridad local. Aunque existe la intención de ordenar la vialidad con agentes viales, la capacidad operativa es insuficiente para contener una práctica que se reproduce a distintas horas y puntos de la ciudad. A esto se suma la escasa presencia de Tránsito del Estado, un vacío que normaliza la impunidad y fomenta que cada quien actúe a su conveniencia.
Las consecuencias van más allá de la infracción administrativa. Invadir banquetas afecta directamente a peatones, personas adultas mayores, niñas y niños, y usuarios con discapacidad, obligándolos a bajar a la calle y exponerse a riesgos. La falta de cultura vial también ha generado un clima de confrontación: ciudadanos que señalan la falta, desde una postura cívica, terminan siendo increpados o insultados, lo que desalienta la corresponsabilidad y erosiona la convivencia.
Este escenario refleja una desidia colectiva que, en materia de vialidad, convierte a Coscomatepec en una bomba de tiempo. La experiencia demuestra que la negligencia y el incumplimiento sistemático suelen derivar en tragedias: atropellamientos, choques y lesiones evitables.
Atender la problemática exige acciones coordinadas: presencia constante de autoridad, aplicación del reglamento sin excepciones, señalización y ordenamiento del estacionamiento, y una campaña sostenida de educación vial. Sin un cambio de hábitos y sin cumplimiento de la ley, el espacio público seguirá perdiéndose y el riesgo aumentará para todos.
