En el Día del Amor y la Amistad solemos hablar de abrazos, regalos y palabras bonitas. Pero hay un amor más profundo, más silencioso y más verdadero: el amor al prójimo que se convierte en acción.
Hace poco compartí una imagen con mi amigo Erick Sandoval, y quiero hoy dedicarle estas líneas. No como un gesto pasajero, sino como un reconocimiento sincero a un hombre que representa la dignidad del trabajo, la fortaleza del espíritu y la grandeza del corazón.
Erick vive con parálisis cerebral en un porcentaje que podría ser excusa para rendirse. Pero él no conoce la palabra límite. Cada día sale a ofertar sus productos, a buscar el sustento con honestidad, con esfuerzo, con la frente en alto. No pide lástima. No espera caridad. Trabaja.

Es padre, es esposo, es hijo. Y, sobre todo, es un ejemplo
En tiempos donde muchos se quejan por cualquier obstáculo, él nos recuerda que la vida no se mide por las dificultades que enfrentamos, sino por la actitud con la que las enfrentamos. Su lucha diaria no es solo por él, es por su familia, por el pan ganado de manera honrada, por la dignidad que no se negocia.
En el fútbol se canta con fuerza “You’ll Never Walk Alone”, un himno que nació en el musical Carousel y que hoy identifica al Liverpool F.C.. Pero más allá del estadio y la pasión deportiva, esa frase debería resonar en la vida misma: nunca caminarás solo.
Y esa frase cobra sentido cuando, al verlo ofertando sus productos, decidimos comprarle algo. Cuando entendemos que apoyar no es un favor, es un acto de amor. Es decirle sin palabras: “tu esfuerzo vale, tu lucha importa, tu camino no lo recorres solo”.
Porque el amor no siempre se expresa con discursos, a veces se manifiesta en una compra solidaria, en una palabra de aliento.En una mano extendida.
En este Día del Amor y la Amistad, el mensaje resuena más que nunca: el amor al prójimo es real cuando se traduce en hechos. Y muchas veces Dios obra de maneras que no alcanzamos a comprender. Sus caminos son inescrutables, pero siempre perfectos. Tal vez hoy el instrumento para sostener a alguien seas tú. Tal vez mañana alguien lo será para ti.
Si algo nos enseña Erick es que la adversidad no define el destino; lo define la determinación. Y que la verdadera grandeza no está en no caer, sino en levantarse cada día con la decisión firme de seguir adelante.
Que nunca olvidemos que todos, en algún momento, necesitamos escuchar —o sentir— esas palabras:
Nunca caminarás solo.
Y que también sepamos ser la voz, la mano y el apoyo que haga esa frase realidad en la vida de alguien más. 🤝✨

