A finales del siglo XIX surgió un ambicioso proyecto ferroviario en la región central de Veracruz: construir una línea que uniera Córdoba con Huatusco, atravesando la complicada geografía montañosa de la zona.
La concesión se otorgó en 1898 y la obra comenzó alrededor de 1900, bajo la dirección del capitán Porfirio Díaz Jr. junto con los ingenieros Armando U. Santacruz y Alberto Herrera. Sin embargo, lo que parecía una conexión estratégica pronto se convirtió en un enorme reto técnico debido al relieve abrupto del terreno.
Un desafío entre barrancas y montañas
El tramo más complicado apareció entre Tomatlán y Coscomatepec, donde las pendientes pronunciadas y el cruce del río Jamapa obligaron a los ingenieros a buscar soluciones poco comunes. Para poder continuar la ruta fue necesario construir un imponente puente metálico de más de 80 metros de altura y 130 metros de longitud.
Las dificultades no terminaron ahí. Para adaptarse al terreno montañoso se tomó una decisión clave: utilizar una vía extremadamente angosta de apenas 60 centímetros, mucho menor a la estándar. Esta modificación permitió avanzar en la obra, aunque también elevó considerablemente los costos del proyecto.
Con el presupuesto agotado, el último tramo hacia Huatusco nunca se completó. El tren terminó su recorrido en Coscomatepec, aunque el nombre de “Huatusquito” ya había quedado grabado en la memoria de la región.
Un viaje lento pero inolvidable
El ferrocarril inició operaciones en 1902 como parte del Ferrocarril Mexicano. Su trayecto atravesaba paisajes espectaculares y pasaba por estaciones como San Antonio, Monte Blanco, Chocamán y Tomatlán.
El recorrido completo tenía una longitud cercana a 32 kilómetros y podía tomar hasta cuatro horas, una velocidad modesta pero suficiente para transportar pasajeros y mercancías entre las comunidades de la zona.
La tripulación que se volvió parte de la historia
Quienes operaban el tren también quedaron en la memoria local:
• Francisco Carballido, conductor
• Ernesto Flores, maquinista
• Luis Albrech, mensajero
• Domingo García, fogonero
• y el garrotero conocido como “Chino” Chén
Durante décadas, el pequeño tren fue parte de la vida cotidiana de la región.
El final de la línea
Tras cerca de medio siglo de servicio, el desarrollo de carreteras comenzó a restarle importancia al ferrocarril. Los viajes por carretera resultaban más rápidos y prácticos, lo que redujo drásticamente el número de pasajeros y la carga transportada.
Finalmente, el 1 de diciembre de 1951, el Huatusquito realizó su último recorrido. En la estación de Coscomatepec, el cierre fue emotivo: mientras se realizaban los últimos registros del tren, estudiantes de la escuela Nicolás Bravo lo despidieron cantando “Las Golondrinas”, marcando el final de una etapa para la región.
Hoy, el recuerdo del Huatusquito permanece como una curiosa pieza de la historia ferroviaria de Veracruz: un tren que nació para llegar a Huatusco… pero que terminó conquistando el corazón de Coscomatepec. 🚂

