¿Se acuerdan de aquellas camionetas y camiones que llevaban pintado en la parte trasera un contundente “NO REBASAR” con una flecha apuntando siempre hacia la derecha? Para muchos eran simples letras, para otros, una lección rodante.

Eran tiempos donde la educación vial no solo se aprendía en libros o exámenes, sino en la carretera, entre regaños, consejos familiares y uno que otro “jalón de orejas”. Aquellas leyendas, visibles incluso a más de 10 metros, parecían exageradas… pero cumplían su función: advertir, enseñar y, sobre todo, prevenir.
Hoy, esos mensajes han sido reemplazados por luces LED intensas, modernas, pero que en ocasiones deslumbran más de lo que ayudan. La tecnología avanzó, sí, pero quizá el mensaje se fue diluyendo.
Y es que la realidad actual obliga a voltear al pasado. En México, los accidentes de motocicleta se han convertido en una preocupación creciente. De acuerdo con cifras del INEGI, se registran en promedio 217 accidentes diarios, sumando más de 79 mil al año.
📊 Algunos datos que encienden las alertas:
- 🚑 Hasta 140 heridos diarios son atendidos por el IMSS
- 🏙️ En la Ciudad de México ocurren cerca de 43 choques diarios con motociclistas
- ⚠️ Los motociclistas representan casi el 50% de las muertes viales en la capital
- 📈 En seis años, estos accidentes han aumentado más del 50%
Detrás de estas cifras hay factores conocidos: exceso de velocidad, consumo de alcohol, falta de experiencia y condiciones adversas como la lluvia. Pero también hay algo más: la pérdida de esa cultura preventiva que antes viajaba en cada unidad pesada.
Quizá no se trate de volver al pasado, pero sí de rescatar lo que funcionaba. Porque a veces, una simple flecha pintada y un “NO REBASAR” podían salvar vidas.
Hoy, en medio del ruido de motores y luces brillantes, vale la pena preguntarse:
¿qué tanto estamos aprendiendo en el camino? 🚧

