De acuerdo con la tradición cristiana, este acontecimiento representa un momento de júbilo que contrasta con los días posteriores de la Pasión de Cristo. Por ello, durante esta jornada, los creyentes acuden a los templos con palmas que son bendecidas por los sacerdotes, las cuales posteriormente se colocan en los hogares como signo de protección y fe.
Históricamente, la celebración del Domingo de Ramos se remonta a los primeros siglos del cristianismo. En ciudades como Jerusalén, desde el siglo IV ya se realizaban procesiones que recreaban la entrada de Jesús, tradición que con el paso del tiempo se extendió a todo el mundo católico, manteniendo viva una de las manifestaciones religiosas más significativas.
📍 En Coscomatepec, este día también se vive con profunda devoción.
En este momento, en el monasterio de las Hermanas Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento del Altar, se lleva a cabo la tradicional bendición de palmas, donde fieles se reúnen para participar en este acto litúrgico que da inicio a las celebraciones de la Semana Mayor.
La jornada continuará con procesiones y celebraciones eucarísticas, recordando no solo un hecho histórico, sino un mensaje de fe, esperanza y renovación espiritual para la comunidad creyente.
