Hay momentos que no se planean… simplemente suceden y te sacan una sonrisa. Así se vivió el pasado 22 de abril durante el Festival de la Veracruzaneidad en el Veracruz: entre comparsas, música y orgullo jarocho, apareció un detalle que no pasó desapercibido… el escudo de Coscomatepec.
Sí, ahí estaba. Entre lo porteño, entre lo festivo, entre lo que representa a todo un estado… se coló un pedacito de las montañas.

Y no fue casualidad.
El arte como voz de identidad
Detrás de este guiño lleno de orgullo está Omar Anaya Cortés, artista plástico y docente, quien ha hecho de su obra un puente entre su presente y sus raíces.
Su participación en este desfile, organizado por el H. Ayuntamiento de Veracruz, a través de su Dirección de Cultura y Recreación, para celebrar la fundación de Veracruz hace 507 años, no solo sumó color y creatividad. Sumó historia. Sumó pertenencia.
Porque cuando Omar crea, siempre hay algo constante:
Coscomatepec está presente.

Coscomatepec no se cuela… se representa
En un evento que celebra la identidad veracruzana en toda su amplitud, este tipo de detalles hacen la diferencia.
No fue una irrupción.
Fue una afirmación.
Coscomatepec no se coló entre los porteños… se hizo visible con orgullo.
Y eso habla de algo más grande: de cómo lo local sigue encontrando su espacio en escenarios amplios, recordándonos que Veracruz es diversidad, historia y raíces compartidas.

Identidad que se celebra
Porque al final, estos momentos no solo se ven… se sienten.
Son los que conectan.
Los que representan.
Los que nos recuerdan de dónde venimos.
Y sí, a veces basta un escudo en medio del arte para decirlo todo.

