A 53 años del terremoto de 1973: la madrugada que sacudió a Coscomatepec y las Altas Montañas
Este 28 de agosto se cumplen 53 años de uno de los terremotos más devastadores registrados en la historia reciente de Veracruz. La madrugada del 28 de agosto de 1973, alrededor de las 03:50 horas, un fuerte movimiento telúrico de magnitud estimada en 7.3 sacudió durante aproximadamente dos minutos amplias zonas de Veracruz y Puebla.
El llamado terremoto de Orizaba de 1973 es considerado por el Centro Nacional de Prevención de Desastres como uno de los sismos profundos más importantes ocurridos en México. El movimiento tuvo consecuencias especialmente graves debido a que ocurrió durante la madrugada, cuando la mayoría de la población se encontraba en sus viviendas y muchas personas dormían.
De acuerdo con CENAPRED, el terremoto dejó un saldo oficial de 539 personas fallecidas, aunque otras fuentes históricas y reportes de la época manejan cifras mayores, que llegan hasta alrededor de 1,200 víctimas en el conjunto de las zonas afectadas. También se registraron numerosos heridos y daños materiales en miles de construcciones.
Coscomatepec también sufrió los efectos del terremoto
Aunque la tragedia quedó identificada históricamente como el terremoto de Orizaba, sus efectos se extendieron por una amplia región de las Altas Montañas.
Un estudio histórico del Instituto Nacional de Antropología e Historia incluye expresamente a Coscomatepec entre las poblaciones de Veracruz afectadas por el sismo, junto con Chocamán, Córdoba, Acultzingo, Ciudad Mendoza, Orizaba, Río Blanco y Nogales.
En Coscomatepec, uno de los inmuebles que sufrió daños fue la Parroquia de San Juan Bautista, uno de los edificios históricos más importantes del municipio. De acuerdo con el Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura, el terremoto del 28 de agosto de 1973 provocó la destrucción del altar mayor, que posteriormente tuvo que ser reconstruido.
La afectación del templo tiene un significado especial por la propia historia del inmueble. La parroquia había sido levantada después de que distintos terremotos registrados desde el siglo XVII provocaran daños en templos anteriores. La construcción del actual templo comenzó en el siglo XIX y sus muros y torres fueron edificados principalmente con piedra.
El inmueble ya había sufrido los efectos de otro terremoto en 1920, cuando colapsaron sus dos torres. Los trabajos de reconstrucción se prolongaron durante décadas y el templo quedó concluido en 1957, apenas 16 años antes del devastador sismo de 1973.
Es decir, la historia de la Parroquia de San Juan Bautista está estrechamente ligada a los terremotos que han golpeado a Coscomatepec durante los últimos siglos.
Una región golpeada durante minutos que parecieron eternos
El terremoto no se limitó a los grandes centros urbanos. Las comunidades de la zona montañosa también resintieron la fuerza del movimiento.
En distintos puntos de la región se registraron derrumbes, daños en caminos y afectaciones a construcciones antiguas. La geografía accidentada de las Altas Montañas convirtió los deslaves y desprendimientos de tierra y roca en un problema adicional para las comunidades.
El registro histórico del INAH confirma que Coscomatepec formó parte del amplio corredor de poblaciones afectadas por el terremoto tanto en Veracruz como en Puebla.
Orizaba, el epicentro de la tragedia regional
Orizaba recibió uno de los golpes más fuertes. Edificios públicos, viviendas, hospitales, iglesias y otros inmuebles resultaron severamente dañados.
Entre las estructuras afectadas estuvieron el antiguo Hospital Civil, templos como San Juan de Dios, La Soledad y San José, además de edificios históricos y numerosas viviendas.
El Hospital Civil sufrió daños particularmente graves y tuvo que ser evacuado. Diversos inmuebles quedaron con severas fracturas o tuvieron que ser demolidos posteriormente debido a las condiciones estructurales en que quedaron.
También se produjeron derrumbes y deslaves en zonas como el Cerro del Borrego.
La tragedia movilizó a la población y a las autoridades. Durante las primeras horas posteriores al terremoto, habitantes, cuerpos de rescate y elementos militares participaron en las labores para localizar y sacar a personas atrapadas entre los escombros.
Un terremoto que cambió la región
El sismo de 1973 dejó una profunda cicatriz en la memoria colectiva de las Altas Montañas.
Además de las pérdidas humanas, miles de familias tuvieron que enfrentar viviendas dañadas, edificios destruidos y comunidades incomunicadas. Las construcciones antiguas, muchas de ellas levantadas con materiales y técnicas que no estaban diseñadas para soportar movimientos de esta magnitud, fueron particularmente vulnerables.
En el caso de Coscomatepec, el daño sufrido por la Parroquia de San Juan Bautista forma parte de esa memoria histórica. El templo que había sobrevivido a terremotos anteriores volvió a ser golpeado y tuvo que ser intervenido nuevamente después de 1973.
La memoria como herramienta de prevención
A 53 años de aquella madrugada, recordar el terremoto de 1973 no solamente significa hablar de una tragedia del pasado. También permite entender la vulnerabilidad sísmica de las poblaciones de las Altas Montañas.
Coscomatepec, Chocamán, Tomatlán, Alpatláhuac, Calcahualco, Ixhuatlán del Café y otros municipios forman parte de una región donde la historia demuestra que los movimientos telúricos pueden generar daños importantes.
Los sismos no pueden predecirse, pero sí es posible reducir sus consecuencias mediante la prevención.
¿Qué hacer ante un sismo?
Antes:
- Elaborar un plan familiar de Protección Civil.
- Identificar zonas seguras y rutas de evacuación.
- Participar en simulacros.
- Revisar periódicamente las instalaciones de gas y electricidad.
- Preparar una mochila de emergencia.
Durante:
- Conservar la calma.
- Ubicarse en una zona segura.
- Alejarse de ventanas, objetos que puedan caer y estructuras inestables.
- Si se encuentra en un automóvil, detenerse en un lugar seguro, lejos de edificios, árboles y postes.
Después:
- Revisar cuidadosamente la vivienda y reportar posibles daños.
- No encender cerillos ni velas hasta descartar una fuga de gas.
- Utilizar el teléfono únicamente para emergencias.
- Mantenerse informado mediante fuentes oficiales.
- No difundir rumores.
- Permanecer atento ante posibles réplicas y seguir las indicaciones de las autoridades y de Protección Civil.
La madrugada del 28 de agosto de 1973 quedó grabada en la historia de las Altas Montañas. En Coscomatepec, las huellas de aquel terremoto permanecen también en la memoria y en el patrimonio histórico de la ciudad.
