📚 Escritor interrumpe gira en Francia tras acusaciones de uso de IA y plagio
El escritor haitiano-canadiense Thélyson Orélien, de 38 años, se encuentra en el centro de una controversia que ha sacudido el panorama literario francés, luego de que su novela debut C’était ça ou mourir fuera señalada por un presunto uso de inteligencia artificial y posibles casos de plagio.
La obra había despertado un fuerte interés en Francia por la historia de Jonas Dorléon, un profesor haitiano que abandona su país debido a la violencia y emprende un largo recorrido hasta Canadá. El éxito alcanzado llevó incluso a la novela a figurar entre las candidatas al Premio Goncourt, uno de los reconocimientos más importantes de la literatura en lengua francesa.
Sin embargo, la situación cambió después de que una cuenta anónima en redes sociales difundiera señalamientos sobre fragmentos de la novela que, según sus autores, habrían sido generados con inteligencia artificial. Entre las herramientas utilizadas para respaldar estas acusaciones se mencionó Pangram, un sistema de detección de textos producidos mediante IA.
Orélien ha rechazado las acusaciones y sostiene que comenzó a escribir el primer borrador de la novela años antes de la aparición de ChatGPT.
🏆 El libro fue retirado del Premio Goncourt
La polémica tuvo consecuencias para la obra. El Premio Goncourt retiró la novela de su selección, en un contexto marcado tanto por las acusaciones relacionadas con inteligencia artificial como por nuevos señalamientos de posible plagio.
La revisión también alcanzó trabajos anteriores del escritor publicados en Canadá, algunos de los cuales fueron señalados como posibles casos de plagio.
Ante la controversia, la editorial canadiense de Orélien suspendió su gira promocional en Francia. El escritor, quien se encontraba en el país desde principios de septiembre para participar en presentaciones y encuentros literarios, finalmente regresó a Canadá.
🤖 Un debate que va más allá del caso
El episodio ha reavivado la discusión sobre el papel de la inteligencia artificial en la literatura y, particularmente, sobre la capacidad de demostrar si una obra fue escrita íntegramente por una persona.
Los llamados detectores de IA pueden identificar patrones lingüísticos que consideran compatibles con textos generados por sistemas automatizados, pero sus resultados no constituyen por sí solos una prueba definitiva de que un texto haya sido creado mediante inteligencia artificial.
El caso de Orélien coloca nuevamente bajo la lupa la responsabilidad de autores y editoriales, así como los métodos utilizados para verificar la originalidad de una obra en una época en la que las herramientas de IA forman parte cada vez más del proceso de creación y edición de contenidos.
Por ahora, el escritor ha señalado que se pronunciará cuando la controversia se calme. Mientras tanto, el futuro de su novela y de su carrera literaria permanece rodeado de cuestionamientos.
