Al cierre de 2025, el costo de la canasta básica en el país alcanzó su nivel más alto en más de tres décadas, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), lo que ha impactado directamente en la economía de los hogares.
El gasto promedio mensual por persona se ubicó en 4 mil 818 pesos en zonas urbanas y en 3 mil 451 pesos en áreas rurales, considerando tanto la canasta alimentaria como la no alimentaria. Estos montos representan incrementos relevantes frente al año anterior y marcan un máximo histórico desde que se tienen registros comparables.
En comparación con 2024, el costo de la canasta subió casi 178 pesos en las ciudades y cerca de 117 pesos en el campo. El aumento anual fue de 3.8 por ciento en el ámbito urbano y de 3.5 por ciento en el rural, cifras superiores a la inflación general registrada en el país durante 2025.
Entre los productos que más encarecieron se encuentran los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, así como la carne de res, cuyos precios mostraron aumentos de doble dígito. En zonas rurales, la carne y la comida preparada fueron los principales factores de presión, mientras que en las ciudades destacó el alza en la leche pasteurizada.
En cuanto a los gastos no alimentarios, el Inegi reportó incrementos importantes en rubros como transporte público, cuidado personal, educación, cultura y recreación, lo que refleja un mayor impacto en servicios básicos para las familias.
Estos datos confirman que, pese a la moderación de la inflación general, el costo de vivir y alimentarse en México continúa al alza, afectando especialmente a los sectores con menores ingresos.

