Coscomatepec vive desde los primeros días de este mes una de las peores crisis de abastecimiento de agua de los últimos años.
La Comisión de Agua y Saneamiento de Coscomatepec ha justificado la escasez señalando un supuesto “taponamiento” en la línea principal. Sin embargo, las semanas pasan y la reparación no llega.

Lo más preocupante es que, según versiones de trabajadores de la propia dependencia, no existe presupuesto para adquirir la pieza necesaria para solucionar el problema. Una explicación que, más que tranquilizar, exhibe la falta de planeación, previsión y capacidad operativa de una administración que está a menos de veinte días de concluir.
Mientras tanto, barrios como Perote, Juárez, Ixtiuca y Molino, entre otros, acumulan días enteros sin agua. Las familias improvisan, almacenan, compran, cargan cubetas, buscan alternativas. Pero la autoridad, una vez más, parece ausente.
Y la pregunta es inevitable:
¿Tendrá esta administración el interés o la voluntad de resolver la crisis antes de irse?
¿O simplemente dejará que sea la administración entrante, a partir de enero, la que cargue con el costo político y operativo del problema?
La gestión que hoy agoniza deja un historial evidente: fugas mal reparadas, obras deficientes de mejoramiento del suministro, y un sinfín de tomas clandestinas permitidas bajo su propia supervisión. Cuatro años de omisiones que hoy se pagan con una cabecera municipal prácticamente seca.


Esperemos, por el bien de todos, que en estos últimos días la autoridad tome responsabilidad y brinde una solución real y urgente. Porque la próxima administración no debería cargar con las consecuencias de la incapacidad y la ineficiencia de quienes están a punto de irse.
Coscomatepec merece algo mejor que excusas.
Merece agua.
Merece autoridades que cumplan… Aunque solo les queden unos días antes de concluir su periodo para el que fueron elegidos por el pueblo que hoy les reclama acción y resultados.

