Mitos, realidades, casos en Veracruz y cómo actuar si eres víctima
La violencia vicaria es una forma de violencia de género que ha ido ganando visibilidad en México en los últimos años, aunque aún se conoce poco y está poco tipificada en muchas regiones del país. Se distingue por el hecho de que el agresor no ataca directamente a la mujer, sino que utiliza a las hijas, hijos u otras personas cercanas como instrumento para causar daño emocional, psicológico o incluso físico a la madre o ex pareja.
📌 ¿Qué es realmente la violencia vicaria?
La violencia vicaria —del término latino vicarius, que significa “en lugar de” o “en representación de”— ocurre cuando un agresor usa a un tercero, generalmente los hijos, para infligir dolor a la víctima. El objetivo no es el menor, sino perpetuar el sufrimiento emocional, psicológico y de control sobre la mujer afectada.
Esta forma de violencia suele surgir en contextos de separación, divorcio o conflictos de convivencia, donde quien la ejerce manipula situaciones familiares para hacer sufrir a la mamá por medio de sus hijos.
🧠 Mitos y realidades
Mito 1: La violencia vicaria solo ocurre en casos extremos.
Realidad: Aunque algunas situaciones pueden escalar hasta consecuencias graves, la vicaria puede manifestarse de formas menos visibles como negación de convivencia, amenazas sobre los hijos o manipulación emocional constante.
Mito 2: No está tipificada en México, así que no puede denunciarse.
Realidad: Si bien solo algunos estados han tipificado específicamente esta conducta como delito, sigue existiendo la posibilidad de denunciarla bajo otras figuras legales como violencia familiar o psicológica.
Mito 3: Solo sufren las madres.
Realidad: Aunque las mujeres y sus hijos son las más afectadas por esta forma de violencia, en algunos casos otras personas cercanas pueden ser utilizadas como medio de daño.
📍 ¿Qué está sucediendo en México y Veracruz?
A nivel nacional, diversos colectivos y organizaciones han trabajado para visibilizar este problema y empujar su reconocimiento legal. El Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria (FNCVV) surgió para compartir experiencias de mujeres afectadas y buscar justicia y apoyo colectivo.
Aunque no hay cifras oficiales amplias centralizadas, en estados como Chiapas se han registrado más de 60 casos documentados y se han realizado reformas a códigos civiles y penales para tipificar y sancionar la violencia a través de interpósita persona.
En Veracruz, como en muchas partes del país, la violencia vicaria se entrelaza con otras manifestaciones de la violencia de género. Aunque no siempre se denuncian, se han reportado situaciones donde progenitores dificultan o impiden la convivencia, uso de hijos como moneda de cambio emocional o manipulación psicológica constante.
🧩 ¿Cómo identificarla y cómo actuar?
Señales de alerta:
Utilizar a los hijos para manipular decisiones de la madre o forzar encuentros.
Amenazas directas o indirectas sobre los menores para causar sufrimiento.
Impedir el acceso, convivencia o comunicación entre madre e hijos.
Qué hacer si eres víctima:
Documenta todo: guarda mensajes, grabaciones, pruebas de amenazas o manipulación.
Acude con un abogado o defensora de derechos humanos para explorar la figura legal bajo la que se puede denunciar.
Acude a instituciones de apoyo: en México existen centros de atención y líneas como el 911 y 078 para orientación y emergencia.
Busca apoyo emocional: colectivos y grupos de apoyo pueden acompañar este proceso.
💡 Un paso más hacia la visibilidad
La violencia vicaria representa una de las formas más devastadoras de violencia de género, porque no solo daña emocionalmente a la madre, sino que utiliza a las personas más vulnerables como medios de sufrimiento en lugar de protegerlas.
Para profundizar en este tema, te invitamos a ver el episodio de Nosotras también podemos titulado “Violencia vicaria: Justicia sin rehenes”, donde se aborda de forma clara y humana cómo reconocer y enfrentar esta forma de violencia en el contexto mexicano:

