Luego de varias décadas considerado en riesgo crítico, el panda gigante ha mejorado su estatus de conservación y ahora es clasificado como especie “vulnerable”, de acuerdo con evaluaciones internacionales recientes. Este cambio refleja un avance significativo en los esfuerzos globales por preservar la biodiversidad.
Especialistas señalan que la población de esta especie ha registrado un aumento cercano al 17 por ciento en los últimos años. Actualmente, se calcula que alrededor de mil 800 ejemplares viven en estado silvestre en distintas regiones de China, mientras que cerca de 600 se encuentran bajo resguardo en centros especializados.
El progreso ha sido posible gracias a estrategias impulsadas principalmente por el gobierno chino, entre ellas la restauración y protección de los bosques de bambú, alimento fundamental para estos animales, así como la creación de decenas de reservas naturales que brindan espacios seguros frente a la intervención humana.
La comunidad científica también ha desempeñado un papel relevante mediante la implementación de corredores ecológicos que permiten la conexión entre poblaciones aisladas, favoreciendo la diversidad genética y la reproducción. Asimismo, se han desarrollado técnicas de conservación como bancos de material genético y programas de reproducción asistida.
Este logro es considerado un ejemplo de cómo la cooperación entre autoridades, investigadores y sociedad puede contribuir a la recuperación de especies amenazadas. En México, el panda Xin Xin, que habita en el Zoológico de Chapultepec, simboliza los lazos de conservación entre ambas naciones y destaca la importancia del cuidado profesional para la longevidad de estos animales.

